biblia con numeros strong
  • 0
  • Inicio
  • Versioes de la biblia
    • Biblia Reina Valera (1960)
    • Biblia las Sagradas Escrituras (1569)
    • La Biblia del Jubileo
    • Bible King James Version
    • Biblia de las Américas
    • Biblia Reina Valera con Números Strong
    • Bible King James with Numbers Strong
    • Biblia Nueva Versión Internacional
    • Biblia Kadosh Israelita Mesiánica
    • Biblia de Oro (Torres Amat)
    • Biblia Versión Moderna de H.B. Pratt (19
    • Nueva Biblia Latinoamericana de hoy
    • Biblia Nueva Traducción Viviente
    • Biblia Textutal
  • Temas
  • Meditaciones en imagenes - Bibliaya.com
  • Sobre BibliaYa

Crea una cuenta gratis

biblia
Beneficios al tener cuenta
Crea bosquejos y sermones
Resaltar versos de la biblia
Publicar comentarios e interactuar con los demás usuarios
Gestionar tu perfil personal

El correo ya ha sido utilizado, por favor utiliza otro.


¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Actualizar Correo

Recuperando contraseña




Se envió un cdigo de verificación al correo (Puede tardar unos minutos en llegar). Introduzca el código y seleccione el botón de confirmar para continuar.

Biblia Yahveh Itroduzca la nueva contraseña




Iniciar sesión


¿Olvidaste tu Contraseña?


¿No tienes cuenta?
Compartir :
  • Ocultar libro
  • Ocultar Cap. y verso



  • Biblia
  • Biblia Nueva Traducción Viviente
  • Hechos 
  • capítulo 8
Hechos Capítulo 8 Biblia Nueva Traducción Viviente

Hechos  capítulo 8

Hechos  7 Hechos  9

Hec 8:1Saulo fue uno de los testigos y estuvo totalmente de acuerdo con el asesinato de Esteban. Ese día comenzó una gran ola de persecución que se extendió por toda la iglesia de Jerusalén; y todos los creyentes excepto los apóstoles fueron dispersados por las regiones de Judea y Samaria.
Hec 8:2(Con profundo dolor, unos hombres consagrados enterraron a Esteban).
Hec 8:3Y Saulo iba por todas partes con la intención de acabar con la iglesia. Iba de casa en casa y sacaba a rastras tanto a hombres como a mujeres y los metía en la cárcel.
Hec 8:4Pero los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban.
Hec 8:5Felipe, por ejemplo, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías.
Hec 8:6Multitudes escucharon atentamente a Felipe, porque estaban deseosas de oír el mensaje y ver las señales milagrosas que él hacía.
Hec 8:7Muchos espíritus malignos* fueron expulsados, los cuales gritaban cuando salían de sus víctimas. Y muchos que habían sido paralíticos o cojos sanaron.
Hec 8:8Así que hubo mucha alegría en esa ciudad.
Hec 8:9Un hombre llamado Simón, quien por muchos años había sido hechicero allí, asombraba a la gente de Samaria y decía ser alguien importante.
Hec 8:10Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, a menudo se referían a él como «el Grande, el Poder de Dios».
Hec 8:11Lo escuchaban con atención porque, por mucho tiempo, él los había maravillado con su magia.
Hec 8:12Pero ahora la gente creyó el mensaje de Felipe sobre la Buena Noticia acerca del reino de Dios y del nombre de Jesucristo. Como resultado, se bautizaron muchos hombres y mujeres.
Hec 8:13Luego el mismo Simón creyó y fue bautizado. Comenzó a seguir a Felipe a todos los lugares adonde él iba y estaba asombrado por las señales y los grandes milagros que Felipe hacía.
Hec 8:14Cuando los apóstoles de Jerusalén oyeron que la gente de Samaria había aceptado el mensaje de Dios, enviaron a Pedro y a Juan allá.
Hec 8:15En cuanto ellos llegaron, oraron por los nuevos creyentes para que recibieran el Espíritu Santo.
Hec 8:16El Espíritu Santo todavía no había venido sobre ninguno de ellos porque sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.
Hec 8:17Entonces Pedro y Juan impusieron sus manos sobre esos creyentes, y recibieron el Espíritu Santo.
Hec 8:18Cuando Simón vio que el Espíritu se recibía cuando los apóstoles imponían sus manos sobre la gente, les ofreció dinero para comprar ese poder.
Hec 8:19—Déjenme tener este poder también —exclamó—, para que, cuando yo imponga mis manos sobre las personas, ¡reciban el Espíritu Santo!
Hec 8:20Pero Pedro le respondió: —¡Que tu dinero se destruya junto contigo por pensar que es posible comprar el don de Dios!
Hec 8:21Tú no tienes parte ni derecho en esto porque tu corazón no es recto delante de Dios.
Hec 8:22Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor. Tal vez él perdone tus malos pensamientos,
Hec 8:23porque puedo ver que estás lleno de una profunda envidia y que el pecado te tiene cautivo.
Hec 8:24—¡Oren al Señor por mí! —exclamó Simón —. ¡Qué no me sucedan estas cosas terribles que has dicho!
Hec 8:25Después de dar testimonio y predicar la palabra del Señor en Samaria, Pedro y Juan regresaron a Jerusalén. Por el camino, se detuvieron en muchas aldeas samaritanas para predicar la Buena Noticia.
Hec 8:26En cuanto a Felipe, un ángel del Señor le dijo: «Ve al sur* por el camino del desierto que va de Jerusalén a Gaza».
Hec 8:27Entonces él emprendió su viaje y se encontró con el tesorero de Etiopía, un eunuco de mucha autoridad bajo el mando de Candace, la reina de Etiopía. El eunuco había ido a Jerusalén a adorar
Hec 8:28y ahora venía de regreso. Sentado en su carruaje, leía en voz alta el libro del profeta Isaías.
Hec 8:29El Espíritu Santo le dijo a Felipe: «Acércate y camina junto al carruaje».
Hec 8:30Felipe se acercó corriendo y oyó que el hombre leía al profeta Isaías. Felipe le preguntó: —¿Entiendes lo que estás leyendo?
Hec 8:31El hombre contestó: —¿Y cómo puedo entenderlo, a menos que alguien me explique? Y le rogó a Felipe que subiera al carruaje y se sentara junto a él.
Hec 8:32El pasaje de la Escritura que leía era el siguiente: «Como oveja fue llevado al matadero. Y, como cordero en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca.
Hec 8:33Fue humillado y no le hicieron justicia. ¿Quién puede hablar de sus descendientes? Pues su vida fue quitada de la tierra»*.
Hec 8:34El eunuco le preguntó a Felipe: «Dime, ¿hablaba el profeta acerca de sí mismo o de alguien más?».
Hec 8:35Entonces, comenzando con esa misma porción de la Escritura, Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús.
Hec 8:36Mientras iban juntos, llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco dijo: «¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?»*.
Hec 8:37-.-
Hec 8:38Ordenó que detuvieran el carruaje, descendieron al agua, y Felipe lo bautizó.
Hec 8:39Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco nunca más volvió a verlo, pero siguió su camino con mucha alegría.
Hec 8:40Entre tanto, Felipe se encontró más al norte, en la ciudad de Azoto. Predicó la Buena Noticia allí y en cada pueblo a lo largo del camino, hasta que llegó a Cesarea.

Hechos  7 Hechos  9


Por favor inicia sesión para poder comentar.

Iniciar Sesión



Comentarios Sobre: Hechos  Capítulo 8



Descubre más con tu cuenta de BibliaYa

Guarda tus estudios, participa en la comunidad y continúa explorando la Biblia.


  • Últimos comentarios publicados
    • Magdalena Resendiz - 2 Corintios 5:12
      Salmos 37...

    • arturo Morelos Beltran - Salmos  1
      gracias por la lectura de este libro me coduse como orar, bendiciones,...

    • arturo Morelos Beltran - Apocalipsis 1
      ...

    • José Luis Zepeda - Juan   13
      Significado de este versículo: La palabra “fin” aquí traduce el griego ...

    • José Luis Zepeda - Juan   13
      Romanos 10:4 (RVR1960): "Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a tod...

    • Versioes de la biblia
    • Biblia Reina Valera (1960)

    • Biblia las Sagradas Escrituras (1569)

    • La Biblia del Jubileo

    • Bible King James Version

    • Biblia de las Américas

    • Biblia Reina Valera con Números Strong

    • Bible King James with Numbers Strong

    • Biblia Nueva Versión Internacional

    • Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

    • Biblia de Oro (Torres Amat)

    • Biblia Versión Moderna de H.B. Pratt (19

    • Nueva Biblia Latinoamericana de hoy

    • Biblia Nueva Traducción Viviente

    • Biblia Textutal

    Actualiza tu foto del Perfil

    Ajustes

    • Cambio de Contraseña