ROSTRO
panéÆm (µynIP; , 6440), «rostro, faz, cara». Este nombre se encuentra en hebreo bíblico unas 2.100 veces y en todos los períodos; el vocablo siempre se encuentra en plural, excepto en nombres de personas y lugar. El término aparece también en ugarítico, acádico, fenicio, moabita y etiópico. En su acepción más básica, el nombre se refiere a la «cara» de algo.
Primero, se refiere al «rostro» humano: «Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él» (Gen_17:3 rva). En una aplicación más específica, el término indica una expresión en el «semblante»: «Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante» (Gen_4:5 rva). Retribuir «en su misma cara» a alguien es dar el pago en persona (Deu_7:10 rva); en contextos como este, el vocablo indica la persona misma.
PanéÆm puede referirse a la parte superficial o visible de las cosas, como en Gen_1:2 «El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas». En otros contextos, el término se refiere a la «parte frontal» de algo: «Unirás cinco tapices en un conjunto, y seis tapices en el otro conjunto. Doblarás el sexto tapiz para que vaya en la parte frontal del tabernáculo» (Exo_26:9 rva).
Cuando se refiere al tiempo, el vocablo (con la preposición le) significa «antes»: «Y en Seir habitaron antes los horeos» (Deu_2:12). Este nombre se usa a veces antropomórficamente con relación a Dios; la Biblia habla de Dios como si tuviera un «rostro»: «El ver tu cara [panéÆm] ha sido como si hubiera visto el rostro [panéÆm] de Dios» (Gen_33:10).
La Biblia enseña claramente que Dios es un ser espiritual y que no se le debe representar con imagen ni representación alguna (Exo_20:4). Por tanto, no había imagen ni semejanza de Dios en el Lugar Santísimo, solo estaba el arca del testimonio y Dios hablaba desde encima de ello (Exo_25:22). Por esta razón, el término panéÆm se usaba para denominar el pan que se guardaba en el Lugar Santo. La rvr lo llama «pan de la proposición» y lba de la «presencia» (Num_4:7). Este pan se mantenía continuamente en la presencia de Dios.